Tal vez la mente juegue malas pasadas y lo más probable es que lo que me ha traído a colación este pensamiento absurdo sea el apodo de "el albondiguilla" con el que se conoce al ya dimisionario (¿esta vez sí? ¿de verdad?) alcalde de Boadilla del Monte, Arturo González Panero. Pero es que luego me he acordado del argumento de la película: Un grupo de loosers (pringados) sin más oficio ni beneficio que pasárselo de juerga en juerga mientras pasan la Universidad mientras la Universidad no pasa por ellos. Han dado con un centro de estudios a su altura, que no goza de prestigio alguno. Y para obtenerlo, al rector no se le ocurre otra cosa que inscribir a dicha Universidad en una carrera interuniversitaria de botes hinchables. De modo que ofrece a los pringados regalarles la licenciatura a cambio de alzarse con la victoria.
¿No les suena de algo este argumento? Dicen que el poder es la mejor amalgama que existe. Fuera de él, las aguas bravas de la política española corren el riesgo de llevarse por delante un Partido Popular cuyos líderes, sobre todo el supremo, están actuando, con sus guerras internas y sus basuras mal barridas, de salvavidas de un gobierno que, en otras circunstancias, lo tendría muy difícil para buscar cobijo en la orilla.